|
NACIONAL / 11.01.12
AgroNegociosPerú
De visita en un campo de
maíz transgénico en Brasil
Por José Calderón , enviado
especial a Santa Catarina,
Brasil

Puede parecer increíble, pero
esta es la primera vez que se
muestra en una publicación de
Perú un reportaje in situ de
campos con cultivos
transgénicos. Ni versiones de
segunda o tercera mano, los
encontramos en Brasil, en los
estados sureños de Paraná y
Santa Catarina, donde desde el
año 2008 se siembra con
semillas transgénicas. Sus
agricultores, buscando ser más
competitivos, los usan.
“Mientras no se demuestre que
hacen daño los uso”, dicen, “a
los chinos que compran nuestro
maíz no le importa si es
transgénico o no”. En resumen,
Brasil no se duerme, y trabaja
en su seguridad alimentaria y
agrícola con la ciencia como
aliada.
Este
reportaje sale meses después de
que Julio Iglesias, gerente
general de Asonamasor y Jonás
Huamán, de la Asociación de
Productores de Maíz y Sorgo (APMS)
del Perú respaldaron el ingreso
de semillas transgénicas de maíz
amarillo, por lo cual fueron
criticados. Luego se aprobó en
el Congreso el proyecto del
Ejecutivo que prohíbe la siembra
en el país por diez años. Pero
es hora de preguntarse. ¿El país
estuvo lo suficientemente
informado para tomar esta
decisión?
Iglesias había dicho que el uso
de semillas transgénicas en los
cultivos de maíz permitiría que
en cinco años el Perú deje de
importar este alimento, gracias
al crecimiento de entre 7% y 10%
anual que se logrará en la
producción de la gramínea con la
aplicación de biotecnología.
Hubo
mucha oposición en el Perú,
pero ¿Cómo piensa el agricultor
moderno en Paraná, uno de los
más ricos por su agricultura de
Brasil?
Para
empezar, nos encontramos con una
asombrosa fusión entre centros
de investigación y agricultores
de diversas cooperativas, unidos
para lograr mayores índices de
productividad. En este caso, los
centros de investigación
trabajan intensamente en lograr,
por ejemplo, variedades de
semillas de maíz híbrido o
transgénico, que produzcan más,
resistan mejor los males, y
hasta que mejoren sus calidades
nutritivas y de sabor.
Las
cooperativas, lejos de esperar
ayudas estatales, otorgan el 10
por ciento de sus ganancias para
financiar centros de
investigación, como la fundación
ABC. Esta existe gracias a los
aportes de las cooperativas
Batavo, Castrolanda y Capal. Los
cooperantes, la mayoría
descendientes de inmigrantes
holandeses e italianos,
llegaron hace más de 100 años a
estas tierras que nadie quería.
Como todos los inmigrantes,
eran pobres. Pero no era todo.
La pobreza de sus suelos y su
tendencia a la erosión los podía
haber condenado a una vida más
pobre aún. Pero siempre
apostaron por el conocimiento y
hoy disponen de toda una
industria agrícola y láctea.

Con
la llegada del ingeniero
holandés Johanes Peeten, se
posibilitó la creación de la
Fudación ABC, cuyas
investigaciones, contrariamente
a lo que sucede en el Perú,
donde se cuida el know how, son
compartidas con el Estado al
haberla premiado como una
fundación de utilidad pública
federal.
Con
campos experimentales, entre
ellos Ponta Grossa, la fundación
inauguró modernos laboratorios
para casi todas las necesidades
de conocimiento de los
agricultores. Laboratorios de
suelos, bromatología, agua,
plantas, microtoxinas, geológico
y un banco de datos agronómico,
imbricado en un sistema de
información y software
asombrosos. Su nueva empresa:
los transgénicos.
Estas cooperativas, sedientas de
saber, han abrazado la
biotecnología, lo que ha llamado
la atención al Consejo de
Informaciones sobre
Biotecnología (CIB), una entidad
sin ánimo de lucro, pues son
prueba de cómo es la vida del
agricultor que utiliza semilla
transgénica, cuáles son sus
ganancias, dudas, y muestra de
qué pasa al romper prejuicios.
La
Directora Ejecutiva del CIB
Adriana Brondani, una científica
que consagró su vida al estudio
de la genética del cáncer es una
convencida de que la
biotecnología dará muchas
soluciones a la vida y a la
industria, por ejemplo, los
problemas de productividad de la
caña.
Los
famosos BT
Ella
nos informó que actualmente se
hacen estudios para el
mejoramiento de aromas de café,
resistencia a la plaga de
papayas, y resistencia a plagas
y hierbas en el maíz y la soya.
“Hay
mucha desinformación y entiendo
que esto se debe a que comunicar
asuntos científicos es difícil”,
ha dicho la investigadora
brasilera. Pero asimismo está
claro que es más fácil atacar lo
que no se conoce.
La
experiencia con CIB ofreció, por
ejemplo, cómo son los resultados
en el caso del maíz transgénico,
pues había que evitar que las
plagas sigan mermando su
producción, asunto complicado si
se piensa en que es un
commoditie con graves problemas
de precios.
Tal
vez todos los productores de
maíz conocen al Bacillus
thuringiensis (Bt), que es un
microorganismo que existe en el
suelo. Normalmente era usado
como insecticida biológico pues
no era tóxico para los humanos,
pero si para las plagas de
insectos. Es ampliamente
utilizado en la agricultura
orgánica. La bacteria también
fue utilizada por el Ministerio
de Salud de Brasil para luchar
en el agua contra las larvas de
los mosquitos que transmiten
enfermedades (por ejemplo,
fiebre amarilla, el dengue, y
otros).
Ahora los genes BT en vez de
rociarse como se hacía, se están
incorporando en el grano para
aumentar la estabilidad y la
productividad de las plantas de
maíz a través de la tolerancia a
la sequía y resistencia a
enfermedades, señala la
investigadora.
El
agricultor Carlos César Pigato,
está asombrado del aumento del
rendimiento por hectárea, la
reducción de las pérdidas debido
a la menor incidencia de plagas,
la reducción del número de
aplicaciones de pesticidas y el
gasto de combustible.
Desplazándonos a la localidad de
Castro, donde queda la
cooperativa Castrolanda, en
Pontagrossa, el rojizo y alto
agricultor Jan Haages, recuerda
que en siglos pasados en Holanda
solían quemar a algunas mujeres
vivas, pues de pronto
enloquecían. Se pensaba que eran
brujas. Se trataba de una
microtoxina que se reproducía
por un hongo que aparecía en el
maíz. Una forma de evitar estas
toxinas ha sido combatiendo a
los causantes de estos hongos.
En
los genes del maíz se inserta un
gen de la bacteria Bacillus
thuringiensis (Bt), que hace que
la planta produzca una proteína
tóxica para el estómago de
algunos insectos. El insecto al
no poder soportar la toxina que
está en las hojas del maíz o
muere o se va a otro cultivo.
Esto ha reducido los ataques en
un 90% y reduciendo así la
probabilidad de infección por
levaduras.
Area
de refugio
Alguien preguntó, y qué pasa si
con las semillas transgénicas
los insectos se hacen más
fuertes. La pregunta era tan
pertinente como si es verdad que
son más productivas las semillas
transgénicas. La verdad es que
en el caso de la soya, recién se
está logrando mayores índices de
productividad, aunque el ahorro
en aplicaciones de pesticidas es
sencillamente total. Y es
cierto que hay el peligro de que
los insectos se hagan más
fuertes si se alimentan de hojas
de maíces transgénicos. Pero
para eso hay una alternativa que
ha dado resultados.
En
Brasil, por ejemplo para el caso
de los insectos que puedan
ingerir el maíz Bt, se han
establecido lo que llaman “áreas
de refugio”, que es la siembra
de maíz no-Bt (convencional)
junto a los cultivos
transgénicos. En el caso
específico de las variedades de
maíz GM resistente a insectos se
recomienda un área de refugio
correspondiente a un 10% de la
superficie total plantada con
maíz GM. En esta área de refugio
son absorbidos los insectos que
se desaniman de seguir comiendo
hojas BT por molestias
estomacales, aquí se reproducen,
y se evita su resistencia
posterior.
El
refugio es una técnica usual en
la agricultura que involucre
cualquier tecnología,
independientemente de si los
cultivos han sido obtenidos a
través de mejoramiento
convencional o por medio de la
biotecnología.
Actualmente la Compañía
Brasilera de Investigaciones
Agropecuarias (Embrapa)
desarrolla cuatro líneas
principales de investigación
basada en la biotecnología en
los cultivos de maíz:
Resistencia a insectos plagas;
Tolerancia a herbicidas;
Tolerancia a sequía; Tolerancia
a aluminio tóxico.
Volver a
titulares
COMENTE ESTA NOTICIA
|