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22.04.10
Científicos chilenos descifran el
genoma del durazno

Luego de
tres años de trabajo, científicos chilenos lograron decodificar
los 27.852 genes que componen el genoma del durazno lovell. Un
mapa genético pequeño, pues sólo contiene 230 mil pares de bases
en comparación con los dos billones de pares de bases que forman
parte del genoma del maíz.
El proyecto fue desarrollado por un consorcio internacional en
el cual participan la Universidad de Carolina del Norte, la
Universidad de Nueva York e investigadores de Italia, España y
los chilenos Lee Meisel, de la U. Andrés Bello, y Herman Silva,
del Núcleo Científico Milenio en Biotecnología y Biología
Celular Vegetal.
El descubrimiento toma importancia al considerar que nuestro
país es el exportador número uno de duraznos en el Hemisferio
Sur. Sin embargo, el largo transporte en contenedores
frigoríficos deja sus huellas en los duraznos chilenos, los que
llegan a destino con textura harinosa debido a las condiciones
de traslado. Un fenómeno conocido como "pardeamiento" y que
puede significar la pérdida de hasta el 40% de la fruta
embarcada.
Además de sus características comerciales, el durazno fue
seleccionado porque pertenece a la familia de las rosáceas y su
estructura genética es muy similar al de otras especies, como
manzanas, ciruelas, cerezas e incluso árboles como el álamo, por
lo tanto, descifrar su genoma ayudaría a conocer más sobre las
características genética de estos otros frutos y vegetales.
Pero el objetivo de los investigadores chilenos también es que
el genoma sea útil para la industria agrícola local. "La idea es
apoyar con herramientas al programa de mejoramiento del
durazno", explica Lee Meisel. Así, este mapa genético permitirá
desarrollar manipulaciones genéticas para mejorar aspectos de la
fruta como el color, aroma y gusto, además de la textura,
afectada por el transporte en frigoríficos.
Actualmente Chile no tiene variedades propias de duraznos y las
que se cultivan son de procedencia foránea. Por eso, un objetivo
a largo plazo del proyecto es desarrollar nuevas variedades de
duraznos que sean originarias de Chile. "Ya que está en boga
tener alimentos que mejoren la salud humana, se podrían crear
variedades con más antioxidantes", ejemplifica Herman Silva.
Por ahora los científicos chilenos se encuentran trabajando en
la identificación de aquellos genes específicos relacionados con
ciertas características del durazno. Su conocimiento será clave
para el posterior desarrollo de modificaciones genéticas que
mejoren su calidad. Fuente:
La Tercera
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