26.01.09
Se sintió la crisis en celebración del Año Nuevo Chino, Año del Buey

Pekín,
(EFE).- "Happy niu year" es la
frase de moda en China estos
días, un juego de palabras en el
argot anglo-chino que hace
referencia a "feliz año nuevo" y
al año del Buey, "niu" en
mandarín; repetida más como un
deseo que como una realidad
debido a la crisis económica.
El lunes 26 de enero dará
comienzo el Año del Buey (o del
Toro), según el calendario
lunar, la gran fiesta asiática
equivalente a la navidad
occidental, pero a diferencia de
otros años, cuando los fuegos de
artificio atruenan días antes
del cambio de año, hoy Pekín es
puro silencio: los chinos no
quieren gastar ni en petardos.
"Estamos en tiempos de crisis,
hay que ahorrar", señaló a Efe
Lingyi, administrativa de una
multinacional, que explica que
su madre, jubilada, ha aprendido
a manejar internet para intentar
arañar unos yuanes aprovechando
los cambios de divisa diarios.
Los datos económicos de 2008
publicados esta semana no dejan
lugar a dudas: China es
vulnerable a la crisis, con un
crecimiento del PIB del 6,8 por
ciento en el último trimestre
del año que arrastró la media
anual hasta un 9 por ciento, la
más baja desde 2001.
El desempleo ha aumentado debido
al cierre de factorías
exportadoras que ya no reciben
pedidos de Estados Unidos,
Europa o Japón, afectados
simultáneamente por la crisis,
lo que se ha traducido en el
despido de más de 8 millones de
obreros inmigrantes.
Según un estudio oficial, la
tasa de paro real china se sitúa
en un insostenible 9,4 por
ciento. Así las cosas, el del
Buey va a ser un año de duras
pruebas para la tercera economía
mundial, y el Gobierno del
presidente Hu Jintao es
consciente de ello, según
publica hoy el "Diario del
Pueblo".
El viernes, el Comité Permanente
del Politburó, la cúpula del
Partido-Estado, celebró una
reunión en la que Hu dictó las
claves para este año: promover
el desarrollo económico, la
estabilidad social y la
capacidad de gobierno del
Partido Comunista de China (PCCh).
En el sexagésimo aniversario de
la creación de la República
Popular, el PCCh se enfrenta a
graves riesgos de inestabilidad
social, deflación y frenazo
económico en "el año más difícil
del siglo", según reconoció el
primer ministro Wen Jiabao esta
semana.
ONG internacionales, como Human
Rights Watch (HRW) alertaban hoy
de que "la masiva población de
inmigrantes rurales, que ya está
marginada social, económica y
legalmente, es vulnerable de una
forma única a la crisis en
China". Esta ONG advierte además
de que "la crisis va a
acrecentar las violaciones ya
existentes de los derechos
humanos en China".
De hecho, en un intento por
atajar cualquier oposición al
poder del PCCh, el Gobierno
inició una campaña antes de los
Juegos Olímpicos de agosto en la
que numerosos activistas,
intelectuales, pro-demócratas y
disidentes han resultado
encarcelados y acosados.
El riesgo aumenta con la
conmemoración de represiones
históricas este año: como la del
levantamiento del Tíbet de 1959,
del Muro de la Democracia de
1979 y la matanza de estudiantes
en la plaza pequinesa de
Tiananmen en 1989.
Cuando la tierra se llena de
sombras, los chinos acuden a los
signos del cielo para averiguar
cómo salir de la crisis, por lo
que los astrólogos budistas y
taoístas se han convertido en
los analistas económicos más
importantes del país estos días.
Astrólogos como el maestro
taoísta Zhao Yuanfu, del templo
pequinés de Pekín, que vaticinó
a Efe que "la crisis económica
empezará a remitir a partir de
agosto y en 2010 estará
superada". El rotativo "South
China Morning Post" preguntó a
otros "gurús" del "feng shui"
(la geomancia asiática), pero
con estudios.
"¿Cuál es el carácter del buey?
El buey siempre trabaja. Esto
significa que vamos a tener que
trabajar muy duro si queremos
mantener nuestra riqueza",
señaló Raymond Lee Wai-man,
director de la inmobiliaria
Savills.
"Nosotros le llamamos el año de
la Vaca en lugar del Toro. Las
vacas son dulces, débiles y
suaves, y nosotros creemos que
la bolsa de Hong Kong se va a
comportar así", señaló Vonnie
Chan, consultora de CLSA, que
desde 1992 publica su propio
índice "Fung Shui"
(transliteración cantonesa).
"El Fung Shui es un indicador
muy útil desde una perspectiva
china, y los inversores están de
veras desesperados, necesitan
algo que les dé esperanza",
añade Chan.
La crisis china hace temblar al planeta
Como cada año,
millones de
trabajadores
regresan en
estas fechas a
sus pueblos para
celebrar el
nuevo año. Pero
esta vez la
situación es
diferente:
muchos vuelven
antes de lo
previsto, porque
la producción en
sus fábricas ha
quedado
suspendida. Y
muchos otros ya
ni siquiera
regresarán,
porque tras las
fiestas podrían
no tener
trabajo. "Todos
sabemos que la
primera mitad
del año será muy
dura para la
economía china",
señaló el
economista
pequinés Shen
Minggao.
Después de
marcar un
crecimiento
récord de un 13%
en 2007, la tasa
de 2008 se
redujo a un 9%.
Para 2009, las
estimaciones
anticipan entre
un 5% y un 7,5%,
una caída que,
tratándose de
una de las
principales
economías del
mundo, será
demasiado
pronunciada no
sólo para China.
"Una contracción
hasta el 6% o
menos tendría
consecuencias
considerables
para la ya débil
economía
mundial",
advierte el
informe Riesgos
globales para
2009 del Foro
Económico
Mundial.
El documento
considera el
"duro aterrizaje
de China" como
uno de los
mayores peligros
para este año,
junto con la
mala situación
de los mercados
financieros y la
deflación.
Argumentan los
autores del
trabajo que
China aporta una
importante
contribución al
crecimiento
económico
mundial. Su
desaceleración
podría así
afectar de forma
grave a diversos
países en Asia.
Tomando en
cuenta que a
mediados de 2008
seguía
hablándose de un
sobrecalentamiento
de la economía,
el vuelco de la
situación ha
sido de tal
magnitud y ha
ocurrido con tal
rapidez que los
expertos apenas
encuentran
precedentes. Los
desequilibrios
de la estructura
económica del
país, demasiado
dependiente de
las
exportaciones y
las inversiones
extranjeras,
empiezan a pasar
factura. Y esto
no ha hecho más
que empezar: "La
caída de las
exportaciones
sólo ha
comenzado",
señala el
experto Ben
Simpfendorfer,
del Royal Bank
of Scotland.
Hacia mediados
de año, el
retroceso podría
alcanzar hasta
un 15%. "El
riesgo de una
caída aun mayor
sigue
aumentando",
alerta.
Otro claro
índice del parón
es la reducción
de las
importaciones.
Muchos de los
componentes y
materiales
utilizados en
China para
fabricar
mercancía de
exportación
provienen de los
países vecinos.
Las
importaciones de
otros países
asiáticos,
excluyendo
Japón, cayeron
en diciembre un
36% en
comparación con
el mismo mes del
año anterior.
Las de Taiwan,
orientadas
particularmente
a la producción
de exportación,
cayeron incluso
un 45 por
ciento.
Los chinos
consumen poco
Para hacer
frente a la
masiva
contracción
exportadora, el
gobierno intenta
ahora reactivar
la demanda local
y ya lanzó un
programa de
reactivación por
cuatro billones
de yuanes
(460.000
millones de
dólares). La
ingente suma, no
obstante, puede
inducir a error:
el monto no sólo
incluye planes
previstos desde
hace tiempo,
sino que además
cuenta las
inversiones de
comunas y bancos
que provocará la
inyección
monetaria de
Pekín. La cifra
real aportada
por el gobierno
se reduce así a
1,18 billones de
yuanes (unos
140.000 millones
de euros).
Es difícil
prever si ese
esfuerzo
representará un
estímulo
suficiente al
consumo, pero lo
es aún más saber
si, en caso
afirmativo, la
medida se
traducirá en el
esperado
estímulo al
crecimiento. Y
es que el
consumo
representa en
China sólo un
35% del producto
interno bruto
(PIB), la mitad
de la cuota del
70% que ocupa en
Estados Unidos.
Lo que está
claro es que los
chinos no podrán
compensar de la
noche a la
mañana todos los
Made in China
que
estadounidenses
y europeos dejen
de consumir.
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