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26.02.10
Uvas peruanas a la conquista de
las mesas del mundo

Los
productores de uvas ya superaron la barrera de los US$ 100
millones en envíos al mundo en esta campaña que comenzó entre
setiembre y octubre del 2009 y culminará en marzo o abril. A
futuro la expectativa es igualar en ventas al espárrago,
estrella de nuestra agroexportación
Como todo
arequipeño trejo le dijeron que no era posible e hizo lo
contrario. El ingeniero Fernando Bustamante Belaunde ya había
sido separado alguna vez de la agricultura debido a la reforma
agraria. Cuando tenía 44 años decidió que nadie le diría qué
hacer y sembró en 1983 las primeras 110 hectáreas de uvas de
mesa sin pepa para la exportación.
Para muchos
la historia de la uva de exportación se remonta a finales de la
década del 90, cuando se descubrió la variedad red globe,
aquella roja, redonda y grandota. Sin embargo, Bustamante, con
su empresa Coexa, creyó mucho antes en las tierras fértiles de
Ica para las 110 primeras hectáreas de uva de la variedad
Seedless. Desde ese entonces a la fecha las hectáreas para
exportación de uvas se han multiplicado hasta superar las 5 mil
en el país.
Y si bien en
1983 se obtuvieron algunos miles de dólares por la exportación
de uvas, la campaña actual del 2009-2010 ya superaría los US$
110 millones. Según fuentes de la Asociación de Productores de
Uva de Mesa (Provid), la campaña cerraría para marzo o abril en
US$ 120 millones, lo que significaría un crecimiento de casi 40%
con relación a la campaña 2008-2009 (US$ 81 millones)
En el ránking
mundial ocupamos el puesto 12 y las posibilidades de seguir
escalando son insuperables, según los propios productores. En la
actualidad, el primer productor de uvas es Chile, quien nos
supera 10 veces en cuanto a precios y volúmenes.
TECHO ALTO
Si seguimos
el hilo conductor de esta historia, la variedad red globe, que
nos permitió dar el salto en la exportación, la introdujo en los
años noventa al Perú el empresario vitivinícola Antonio Rotondo,
según recuerda Felipe Llona, ex presidente de la Asociación de
Agroexportadores.
Él fue el
primero en experimentar con esta uva en el valle de Chincha.
Luego el resto de productores se dio cuenta de su buen
rendimiento, que podía crecer incluso en las piedras, y se la
llevaron a Ica, señala.
Esta uva no
solo se adaptó bien al suelo de la costa peruana, sino que viaja
bien por mar, resiste a los tratamientos de frío y es muy
demandada por los países del Asia, el gran mercado del presente
y futuro. Llegamos en la mejor época a China: el Año Nuevo,
cuando la fruta es el mejor obsequio.
En la
actualidad, el 80% de la uva que el Perú vende al mundo es red
globe.
Las
agroexportadoras El Pedregal, Agrokasa y Beta cubren el 60% de
la venta de esta fruta en el exterior. Las inversiones que deben
realizar no son poca cosa. Entre las variedades de frutas y
hortalizas son las de mayor costo, de aproximadamente US$ 25 mil
por hectárea (en espárragos se invierten US$ 10 mil). Es decir,
que en la última década se ha invertido en uvas un promedio de
US$ 138 millones.
Si bien Ica
es el primer valle productor, han comenzado a crecer los
cultivos en Piura y La Libertad, lo que permite exportar durante
más meses durante el año. Hasta hace una campaña se exportaba
entre diciembre y marzo. Sin embargo, ahora se arranca en
octubre lo que genera un gran espacio para seguir creciendo en
volúmenes en los próximos años.
En cambio en
Arequipa, la apuesta está por las uvas sin pepa, debido a que
requiere de climas más fríos. Allí comienza a asomar la variedad
Thompson Seedless, una uva blanca sin pepa y que consigue un
mayor precio en los mercados del exterior. A Llona le parece
natural que luego Moquegua y Tacna se sumen al comercio de uvas.
MIRADA AL
ASIA
El mayor
mercado para el Perú sigue siendo EE.UU., sin embargo, llama la
atención que de una campaña a otra China haya subido en este
ránking del puesto cuatro al segundo.
La distancia
entre la demanda estadounidense y la china es aún muy grande.
Sin embargo, se espera un salto importante en el comercio con el
gigante asiático a partir de la próxima campaña con el tratado
de libre comercio ya vigente. Sin TLC las uvas ingresaban con
12,5% de aranceles, pero ahora la valla baja a 6,5%, cifra
similar con la que entra Chile. Para el 2015 no habrá aranceles.
Provid
resalta que está pendiente que se abran los mercados de Japón y
Corea, donde se pagan buenos precios. Más allá de los TLC aún en
negociación, el problema se centra en las barreras sanitarias.
Con Japón se proyecta que podríamos ingresar en dos o tres
campañas más, pero con el segundo –Corea- aún está pendiente un
protocolo sanitario. Por el momento, Chile tiene cautivo el
mercado coreano, que incluso paga mejor que el japonés.
En la próxima
campaña también comenzarán las exportaciones a México, gran
consumidor de este producto.
Pedregal,
como primera exportadora de uvas, espera cubrir el 20% de las
ventas al mercado chino en uno o dos años. En esta campaña que
está por culminar, Pedregal exportó 700 mil cajas en general
(8,2 kilos cada una) del total de 2 millones de la oferta de uva
peruana, refirió Jéssica Larovere, gerenta de Comercio Exterior
de la empresa.
“Es un
mercado con mucho potencial en cuanto a volumen, pero de gran
exigencia en cuanto a la calidad”, refiere, tras comentar que
pueden pagar hasta US$ 10 adicionales por caja.
GRAN
POTENCIAL
Para Felipe
Llona las uvas seguirán creciendo al mismo ritmo en la próxima
década. En la campaña anterior se exportaron 41 mil toneladas de
uva. En la actual ya se habrían superado las 58 mil y se
cerrarían finalmente en más de 60 mil, según Provid. Esto lo
convierte en una campaña excepcional.
Llona
considera que dentro de 10 años superaremos las 100 a 120 mil
toneladas de exportaciones al mundo. Fernando Cillóniz,
presidente de Inform@cción, considera que este fruto igualaría
en unos 15 años a la estrella de las agroexportaciones: los
espárragos, en la rama de productos no tradicionales. Es decir
que debemos llegar a exportar en ese momento unos US$ 500 o US$
600 millones, gracias a los nuevos mercados.
Sin embargo,
considera que debe apostarse por las variedades sin semilla para
lograr un mejor balance y no solo apostar por la red globe. Si
bien el Asia gusta de esta uva, otros mercados prefieren las que
no tienen semilla y tienen un mayor precio.
Larovere
considera que todo esto será posible si seguimos apostando por
la calidad. “Somos un jugador importante debido a que llegamos a
ciertos mercados cuando aún no hay otros jugadores, pero eso no
es todo. No hay que quedarse dormidos para crecer
potencialmente”, apunta.
Fuente El
Comercio
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