|
04.01.10
EL RETORNO
DE LA CRISIS ALIMENTARIA MUNDIAL
Marcos Fava Neves, Ph.D.
[1]
(Universidad de Sao Paulo, Brasil) mfaneves@usp.br
(web site:
www.favaneves.org).
Bryan Manuel Julca Briceño, Mg. [2]
(Universidad de Sao Paulo, Brasil)
bmjulca@usp.br
La
crisis alimentaria, ocurrida entre el 2007 y 2008, regresará más
pronto de lo que esperamos. Esto se debe a muchos factores que
surgen tanto de la crisis financiera como de nuestra capacidad
para consumir y producir alimentos.
Primero, se han incrementado las áreas dedicadas a la producción
de biocombustibles. Muchos países han incursionado en la
producción de etanol o biodiesel y están destinando tierras
antes dedicadas a producir alimentos. Visto de una manera
exagerada, podríamos decir que el tanque de nuestro carro será
un competidor de nuestro estómago: ambos desean alimento. Sin
embargo, los biocombustibles no son el mayor problema, dado que
están presentando buenos resultados en países con potencial de
expansión agrícola, por ejemplo en el Brasil. Además, según la
CEPAL, Sudamérica solo utiliza 18.7% de su tierra cultivable,
por lo que la capacidad de incrementar ambas producciones (biocombustibles
y alimentos) no estaría en riesgo. Con todo, este debe ser un
factor considerado para evaluar la crisis alimentaria.
Segundo, el crecimiento de la población mundial, esperada en 9
billones en el 2050 (en el 2009 sumamos 6.8 billones) crea la
necesidad de aumentar la producción de alimentos. La FAO estima
que el mundo necesitará aumentar la producción en 50% en los
próximos 15 años. El desarrollo económico y distribución de
ingresos en países altamente poblados como India, Brasil, China
e Indonesia están creando millones de nuevos consumidores.
Asimismo, La migración y la urbanización están generando la
formación de más mega-ciudades, incrementando el consumo de
alimentos y cambiando los hábitos alimenticios de las personas:
menos granos por más proteínas. De otra parte, el consumo es
cada vez más “individualizado”, es decir se producen alimentos
más específicos y para segmentos definidos. Este fenómeno es muy
importante porque en muchos países del mundo 50% de la población
vive todavía en el campo.
Tercero, a pesar que el precio del barril de petróleo está
estabilizado entre 70 y 80 dólares, en el pasado cercano ya se
registraron incrementos de 35 a 140 dólares en solo cinco años,
basta revisar los precios del primer semestre del 2008. En ese
sentido, considerando que se trata de recursos no renovables y
ante la mayor presión ambiental, existen incentivos mayores para
producir biocombustibles, lo cual aumenta también la presión por
el uso de la tierra. Adicionalmente, la devaluación del dólar de
los últimos años ha contribuido, en parte, al aumento de los
precios de productos agropecuarios, particularmente de los
commodities, fijados en moneda estadounidense.
Finalmente, algunos productos ya sufren escasez en el mundo
originada por bajos precios, problemas climáticos, sequías y
plagas. Asimismo, la falta de crédito y fluctuaciones de precios
influyen en la pérdida de confianza y desencadenan baja
productividad, menor inversión en investigación y bajas
utilidades, con lo cual los productores cambian de actividad
económica o invierten en cultivos más baratos de instalar.
Tenemos países que pasaron de exportadores a importadores, como
el caso de la carne argentina, trigo y otros. Este año la
producción de alimentos será menor en muchos países y, según
proyecciones, la producción global caerá 5%.
En
el 2008 Ban Ki Moon, Secretario General de la ONU, alertó a la
comunidad internacional: la producción alimentaria debería
crecer 50% para atender la demanda mundial en el 2030. También
llamó a considerar la reducción del hambre en el mundo y el
aumento de precios (hasta 80% en algunos países) dentro de las
políticas agroalimentarias.
Debido a esta coyuntura, se presentan a continuación algunos
planteamientos para enfrentar este problema:
El
primer paso es promover la expansión de nuevas áreas con
sustentabilidad ambiental. Según la CEPAL en Sudamérica existen alrededor de
500 millones de hectáreas con potencial agrícola sin uso, que
podrían sembrarse sin poner en riesgo extensiones protegidas.
Además, existen estudios que prueban la presencia de ventajas
comparativas para la agricultura de Sudamérica, África y Asia
(agua, luminosidad, temperatura, etc), con lo cual puede
obtenerse mayor productividad usando mejor tecnología e
inversión.
Es
importante reducir los aranceles y barreras al comercio
exterior, así como el proteccionismo. Los precios de los
alimentos en algunos países son artificiales debido a las tasas
de importación y otros tipos de protecciones que perjudican a
los mercados internacionales. Por ejemplo, a pesar de tener la
misma calidad, la carne en la Unión Europea cuesta cuatro o
cinco veces más que en los supermercados de Argentina o Brasil,
el argumento comúnmente usado es que la ausencia de barreras
podría dañar mercados locales. Esto debería ser solucionado por
los países desarrollados ahora, aprovechando que el nuevo nivel
de los precios de los commodities favorece la competitividad
agrícola.
La
reducción de costos a partir de mayor inversión en logística
merece mucho énfasis. Parte de los alimentos que están siendo
producidos en el mundo provienen de países con extrema pobreza
logística. Los gobiernos y la sociedad deben trabajar para
cambiar las instituciones y facilitar las inversiones
público-privadas destinadas a potencializar puertos, carreteras
y en general, equipos que aceleren los flujos en las cadenas de
distribución y reduzcan el consumo de energía.
Debemos considerar también los costos de transacción. Desde su
internacionalización, podemos ver que las cadenas alimentarias
presentan problemas de coordinación, múltiples re-procesos, uso
deficiente de activos, corrupción, oportunismo y otras
ineficiencias que son responsables de quiebras, altos costos y
pérdidas en la creación de valor de las compañías.
Por
último, no podemos estar de espaldas a la producción de energía
a partir de fuentes renovables. Sin embargo, solo debemos
destinar las materias primas más adecuadas y sustentables, sin
competir con el abastecimiento de alimentos. El etanol brasilero
es una muestra de estos avances, la caña de azúcar ha comprobado
ser 4.5 veces más eficiente que el combustible de trigo o
beterraga (utilizados en Europa) y casi 7 veces mejor que el
etanol de maíz (usado en Estados Unidos). En ese sentido, los
biocombustibles brasileros siguen creciendo juntamente con la
producción de alimentos y la inversión en mejores tecnologías,
por lo que podrían ser modelos perfectamente replicables en
otras cadenas productivas alrededor de América Latina.
REFERENCIAS
BBC News (2008). UN sets out food crisis
measures. 3 de junio de 2008.
http://news.bbc.co.uk/2/hi/7432583.stm
Comisión Económica para América Latina y
el Caribe-CEPAL (2008). Anuario Estadístico de América
Latina y el Caribe 2008 – Santiago. pp.
310-311.
China Center for International Economic
Exchanges (2009). Global Think Tank Summit Journal, 119
páginas.
_________ (2009). Panorama de la
inserción internacional de América Latina y el Caribe
2008-2009. Naciones Unidas 2009.
pp. 35-143.
Food and Agriculture Organization of the
United Nations -FAO. Varias consultas.
http://www.fao.org/
Global Demographics. Varias consultas.
http://global-dem.com.
Goldman Sachs (2009). Varias consultas.
http://www2.goldmansachs.com/
International Monetary Fund. Varias
consultas.
http://www.imf.org/external/index.htm
Neves, M.F. (2008). Chain Plan: A Method
for Food Chains Strategic Planning. Forum of International
Food and Agribusiness Management Association. Parma.
www.ifama.org
_________, Pinto, M. J. A. y Conejero, M.
A. (2009). Transnational Companies
Investments in Brazilian Agribusiness and Agriculture: The
Case of Sugar Cane - United Nations Conference on Trade and
Development. World Investment Report. Geneva: UNCTAD.
http://www.unctad.org/Templates/Page.asp?intItemID=1465&lang=1
_________ y Castro, L. T. (2009) -
Inserting Small Holders Into Sustainable Value Chains.
Handbook of Business Practices and Growth in Emerging
Markets - Chapter 13. Satiendra Singh, World Scientific
Publishing. 500 páginas.
Xinlian, L. (2009). In the Name of Green.
Beijing Review. 21 de mayo de
2009. pp. 32-33.
COMENTE ESTE ARTICULO |